• miércoles 07 de diciembre del 2022

Caja Rural de Asturias cierra un "buen año", si bien espera un incremento de la morosidad por la situación de hoy

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La entidad precisará integrar entre 30 y 40 expertos en los próximos un par de años

OVIEDO, 21 Jun.

Caja Rural de Asturias ha cerrado "un óptimo año", según indicó su presidente, Fernando Martínez, instantes antes de formar parte en la Asamblea General Ordinaria de la entidad. No obstante, su directivo general, Antonio Romero, ha advertido que la Caja espera un aumento de la morosidad en el último período de tres meses del año por el presente ámbito de subida de la inflación, de los modelos de interés o de la prima de peligro entre otros muchos componentes. A pesar de esto, las perspectivas para 2022 son "terminar bien" el ejercicio.

Martínez y Romero han brindado una rueda de prensa este lunes en Oviedo para especificar las cuentas de la Caja que corresponden a 2021 y efectuar una estimación de las previsiones de futuro. Al respecto de la situación de hoy, Antonio Romero ha pedido que se "intente contener" la inflación y no se extienda en el tiempo, en tanto que podría ser "arriesgado".

El incremento de costos del comburente, la energía o la cesta de compra, presagia, mermará la aptitud adquisitiva de las familias, que se retraerán del consumo. Ante este "círculo vicioso", ha señalado que las familias han de ser "reservados y objetivas". "Cada uno de ellos deberá amoldarse a sus pretensiones", dijo, para después resaltar que "hay tantas incertidumbres sobrevolando toda la economía, que semeja que todo apunta a la prudencia al menos hasta el momento en que se despeje algo la situación".

A pesar del presente ámbito, Romero ha asegurado que visto que haya incrementado el ahorro a lo largo de la pandemia provoca que la sociedad esté "en mejor situación de salida" que, por servirnos de un ejemplo, en el momento en que reventó la crisis de 2008. A este respecto, explicó que tras la pandemia, las familias que adquirieron novedosas hipotecas en su mayor parte lo hicieron por medio de operaciones de tipo fijo, algo que "puede ser amenazante" para las entidades por rentabilidad, pero suponen una "barrera" frente probables incrementos de la morosidad.

Caja Rural de Asturias ha cerrado 2021 con un incremento de la cifra de negocio hasta los 5.850 millones de euros (un incremento del 6,51%) y un descenso de la morosidad del 2,04 al 2,01%, mientras que la media del campo sobrepasa el 4%.

Además, los activos totales medios gestionados a lo largo de 2021 se ubicaron en 5.683 millones de euros, un 14,03% mayor a los de 2020. Por otro lado, los fondos propios pasaron de 461 millones en 2020 a 487 millones en 2021. Los elementos de clientes del servicio gestionados por la entidad han alcanzado los 5.321 millones de euros, lo que piensa un aumento interanual del 8,54%. Además, el crédito a la clientela bárbaro alcanzó en 2021 un número de 2.860 millones de euros, con un incremento interanual del 9,19%.

Según Fernando Martínez, la fortaleza de la Caja Rural de Asturias radica en la banca de cercanía, la sostenibilidad y la continuidad del modelo de banca cooperativa.

Por su parte, Antonio Romero ha resumido que, si bien "lleno de incertidumbres" 2021 fué un "buen año" para Caja Rural, con mucho más de 388.000 clientes del servicio en Asturias y también aumentos en el número de clientes del servicio de entre el 5 y el 6% de forma anual. Romero ha señalado también que la entidad ha adelantado en digitalización, promoviendo la utilización de la banca digital, un servicio que usan 182.000 de los clientes del servicio (el 58% del total). A este respecto, ha señalado que el éxito de la entidad radica en el "equilibrio" entre la atención personal y la digital.

La pandemia, ha añadido, ha acelerado el aumento de la operativa digital, concretando un nuevo género de cliente "multicanal", que utiliza la interfaz digital para las operaciones recurrentes del día a día, y asiste a la sucursal bancaria en el momento en que precisa consejos personalizado.

Entre los proyectos de Caja Rural no se baraja ni el aumento ni el cierre de sucursales, sosteniendo permanente el número de 113 áreas de trabajo abiertas --la última en abrir fue la de Somiedo este año--. Para seguir prestando el servicio, la entidad cree que precisa integrar entre 30 y 40 personas para sus áreas de trabajo.

El perfil que procuran es de titulados universitarios para la atención al público, si bien asimismo titulados de capacitación profesional.

Romero explicó que la mayor contrariedad la hallan en el momento de integrar personal a las sucursales mucho más rurales, y puso de manifiesto el cambio en la inclinación de los recién titulados. "Trabajar en entidades financieras era algo que podía apetecer, pero por el momento no hay el apetito de hace unos años", ha reconocido.

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