• sábado 4 de febrero del 2023

Capsa Food fortalece con 'naria' su sendero hacia el encontronazo positivo mediante la economía circular

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OVIEDO, 11 Ene.

Capsa Food decidió hacer una exclusiva inversión en Naria, la 'startup' que proporciona "una solución ágil y transparente" a través de un sistema de digitalización de los potenciales desperdicios alimenticios en la cadena, llevando estas a donaciones de alimentos "que estimula la inclusión popular de la gente que padecen la necesidad de recibir la asistencia alimenticia".

España tiene un desperdicio alimenticio total de 7,7 millones de toneladas por año, semejante a una media de 163 Kg cada un año por persona, según informó Capsa Food en publicación oficial. El porcentaje de población bajo riesgo de pobreza o exclusión popular en España ha incrementado hasta el 21,7% en el último año.

A través de la interfaz 'naria' (Absolutamente nadie Sin Su Ración Día tras día) se da una solución "versátil, ágil y transparente" que, a través de un sistema de digitalización de los modelos cortos de fecha, transporta exactamente las mismas a donaciones de alimentos favoreciendo la inclusión popular.

Dado el potencial de la herramienta para solucionar enormes desafíos en la cadena alimenticia, Capsa Vida decidió incluirla en su estrategia de cara al desarrollo de la nutrición del futuro "con un claro propósito de impactar de manera efectiva en la gente, el medio ambiente y las economías rurales".

En línea con esto desde Capsa Food se está realizando una prueba de término con 'naria' que busca administrar de forma mucho más eficaz artículos cortos de fecha industriales. Este emprendimiento de innovación popular se aúna a otros proyectos como el Proyecto Biofactoría, que busca el más destacable aprovechamiento de estos restos agroalimentarios o el Proyecto BioFab, en colaboración con la start up Entomo, que mediante un desarrollo de bioconversión apoyado en insectos consigue la conversión de subproductos en materias primas de origen renovable para dar de comer suelos y animales.

Según el último informe anunciado por la fundación PWC, en España, según los datos que maneja el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, se cree un desperdicio alimenticio total de 7,7 millones de toneladas por año, semejante a una media de 163 Kg cada un año por persona.

Además de las pérdidas económicas y alimenticias, el desperdicio alimenticio acarrea un encontronazo medioambiental, tanto en huella de carbono como en desperdicio hídrico, y representando en España, precisamente, 47,4 millones de toneladas de CO2 y 1480 hm3 de agua desperdiciada por año, respectivamente.

La pérdida de suelo para la producción de estos alimentos es otro de los impactos socios, repercutiendo en la disminución de los elementos naturales libres y la pérdida de biodiversidad y también integridad ecológica.

"Llevamos 4 años haciendo un trabajo en la digitalización del tercer campo a fin de que los alimentos en buen estado logren llegar a las familias que mucho más lo precisan. Nuestro propósito es poder prosperar la vida de la gente en situación de inseguridad alimenticia a través de nuestra tecnología", enseña Kilian Zaragozá, CEO de 'Naria'.

El directivo de Corporate Venturing de Capsa Food, Rubén Hidalgo, ha señalado que "si se aprovechase la comida que termina siendo desperdicio alimenticio, se podría arreglar prácticamente el inconveniente de personas sin suficientes elementos alimenticios". "Además, este género de desperdicio es una sección esencial del inconveniente medioambiental, con apariencia de emisiones y empleo inapropiado de elementos. Por tanto, debemos poner la tecnología al servicio de este enorme reto y ser mucho más veloces en la implantación de resoluciones", dijo.

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