El Museo Arqueológico de Asturias conmemora 15 años de reapertura con ciclo de investigación
El Museo Arqueológico de Asturias celebra quince años desde su reapertura tras una remodelación integral en 2011. Para conmemorar esta fecha, presenta el ciclo '15 años abiertos al pasado: Lugares que cambian la historia', que se extenderá hasta diciembre y abordará seis importantes yacimientos en proceso de excavación y análisis. El programa busca acercar a los asistentes los avances en la investigación arqueológica en Asturias y España.
Este espacio cultural, que tiene sus raíces en el Museo de Antigüedades del siglo XIX, ha evolucionado en estos años en un centro de conservación, investigación y divulgación. Desde la apertura de su exposición permanente en 2011, ha incorporado nuevas tecnologías y ha impulsado actividades educativas, además de restaurar y digitalizar parte de sus fondos, que comprenden más de 9.600 piezas y 7.500 cajas de materiales arqueológicos.
El ciclo se centra en seis yacimientos relevantes, donde expertos en cada área compartirán sus hallazgos y avances. La primera conferencia tendrá lugar el 1 de octubre y contará con Raquel Piqué Huerta, que abordará el surgimiento de la vida campesina en el neolítico, a partir del yacimiento de La Draga en Banyoles. La iniciativa refleja un compromiso continuo con la actualización del conocimiento y la transmisión del patrimonio.
Este aniversario se enmarca en un contexto político donde la inversión en patrimonio y cultura ha sido prioritaria en la política pública asturiana, en medio de debates sobre la redistribución de recursos en la comunidad. La gestión del patrimonio cultural, que incluye la digitalización y conservación de fondos, responde también a las políticas de sostenibilidad y a la necesidad de mantener viva la historia en un momento de cambios sociales y económicos.
Mirando hacia el futuro, el Museo Arqueológico busca consolidarse como un referente en la investigación y divulgación del patrimonio asturiano. La incorporación de nuevas tecnologías y la ampliación de recursos educativos apuntan a un escenario donde la participación social y la colaboración con instituciones académicas seguirán siendo clave para enriquecer la comprensión del pasado y su influencia en el presente.