El Parlamento asturiano aprueba el dictamen sobre la mina de Cerredo pese al rechazo del PSOE
El próximo 24 de junio, la Junta General del Principado de Asturias votará un dictamen de investigación sobre la tragedia en la mina de Cerredo, que resultó en la muerte de seis mineros. La propuesta será respaldada por la mayoría de la Cámara, con la excepción del Grupo Socialista, que ha anunciado su voto en contra. La diferencia radica en un voto particular presentado por Convocatoria por Asturias, que busca introducir matices en el documento.
El contexto político refleja una tensión evidente entre los partidos presentes en la Cámara. La oposición, en particular el PP y Convocatoria por Asturias, sostiene que el informe final carece de objetividad y que las responsabilidades, especialmente las políticas, no están claramente establecidas. Por su parte, el PSOE argumenta que el dictamen excede las competencias del Parlamento y cuestiona su validez jurídica, advirtiendo sobre posibles recursos ante el Tribunal Constitucional.
La decisión de votar en contra del dictamen por parte del Grupo Socialista se enmarca en consideraciones jurídicas y políticas. Carcedo, portavoz socialista, afirmó que el texto sobrepasa los límites constitucionales y que la comisión decidió omitir ciertos informes jurídicos, lo que, a su juicio, compromete la fiabilidad del documento. Esto refleja un intento del PSOE de distanciarse de un informe que consideran parcial o sesgado.
Desde la oposición, la postura es que la Cámara debe asumir su responsabilidad en esclarecer las circunstancias del accidente. El diputado Luis Venta calificó la votación como una traición del presidente Adrián Barbón y acusó al Gobierno de intentar diluir la gravedad del asunto. La polémica también ha puesto de manifiesto la lucha por definir qué responsabilidades deben ser asumidas, tanto a nivel administrativo como político, en un contexto de crisis institucional.
El voto particular presentado por Convocatoria por Asturias busca incluir responsabilidades del Ayuntamiento de Degaña y de su alcalde, así como de otros ediles del Suroccidente, en relación con la gestión de las minas. Además, solicita un informe jurídico que valide la legalidad del dictamen antes de posibles recursos judiciales. Este enfoque evidencia la intención de algunos grupos de fortalecer el respaldo técnico y jurídico del documento.
En el panorama político, esta controversia revela las tensiones internas en torno a la gestión de la crisis y la responsabilidad en la tragedia. La votación del 24 de junio marcará un paso clave en la percepción pública y en la futura responsabilidad política, además de poner a prueba la cohesión de los partidos en un asunto de alta sensibilidad social y política.