El PP exige una reforma urgente en el centro de menores de Sograndio ante años de abandono presupuestario
El centro de menores de Sograndio, gestionado por la Administración autonómica en Asturias, acumula años de deterioro y falta de inversión. En 2019, se presupuestaron 4.500 euros para su reparación, sin ejecutar ningún euro; en 2020, se destinaron 3.000 euros, de los cuales solo se usaron 180 (el 6%); en 2021, nuevamente 3.000 euros sin gastar, y en 2025, se asignaron 100.000 euros, sin inversión alguna hasta la fecha. Estas cifras reflejan una gestión marcada por la inacción y el abandono.
Este centro, dependiente de la Viceconsejería de Justicia, cuenta con aproximadamente 80 profesionales y servicios externos esenciales, y su misión es la reeducación y reinserción de menores sometidos a medidas judiciales. Sin embargo, las condiciones actuales evidencian un deterioro que va más allá del simple desinterés, señalando una problemática de gestión y de prioridades políticas en el Gobierno de Adrián Barbón, controlado por el PSOE y apoyado por grupos regionalistas.
El debate político en Asturias se ha centrado en los últimos años en la gestión del Ejecutivo autonómico, caracterizada por cambios en la mayoría parlamentaria y una coalición que ha priorizado otros ámbitos frente a la inversión en servicios sociales y judiciales. La denuncia del PP refleja un malestar más amplio respecto al cumplimiento de los compromisos presupuestarios y la falta de planificación en áreas clave.
Desde la oposición, se acusa al Gobierno de Barbón de gestionar con una visión cortoplacista, dejando en segundo plano la seguridad y la rehabilitación de menores en centros como Sograndio. La situación del centro se ha convertido en un ejemplo de las deficiencias estructurales que afectan a la política social en la región, donde la falta de recursos y la dejadez se traducen en un escenario de riesgo y deterioro.
La demanda del PP para una reforma integral y urgente se enmarca en un contexto político donde la gestión de los recursos públicos y la atención a los servicios sociales son temas de alta sensibilidad. La oposición insiste en que solo una intervención seria y presupuestariamente comprometida puede revertir la situación y garantizar que el centro cumpla su misión.
Este asunto refleja también una problemática más amplia en la comunidad autónoma, donde la inversión en infraestructuras sociales sigue siendo insuficiente y a menudo se ve afectada por la dinámica política. La situación en Sograndio puede considerarse un símbolo de los desafíos que enfrenta el sistema social asturiano en términos de gestión, control y priorización de recursos públicos.