Los vigilantes del centro de menores de Sograndio advierten sobre fallos en seguridad
Los trabajadores del centro de menores de Sograndio en Oviedo alertan de que la seguridad en la instalación no puede ser garantizada en la actualidad. La plantilla, reducida a unos 30 vigilantes frente a los 49 necesarios, enfrenta carencias en medios materiales y condiciones laborales, lo que compromete la protección tanto del personal como de los internos.
Este escenario se produce en un contexto marcado por la reciente fuga de ocho internos y una serie de agresiones a vigilantes, hechos que evidencian la gravedad de la situación. La gestión del servicio, adjudicada a Asepro desde noviembre de 2025, ha sido señalada como la causa principal de las deficiencias, entre ellas fallos en cámaras de vigilancia, retrasos en la instalación de dispositivos de seguridad y condiciones laborales precarias para el personal.
Las implicaciones son preocupantes, ya que la falta de personal y recursos aumenta el riesgo de incidentes graves, poniendo en duda la seguridad de internos y trabajadores. La situación también genera un impacto negativo en la percepción de la gestión pública de los centros de menores en Asturias, en un momento en que las políticas de protección y seguridad social están bajo escrutinio.
Desde un punto de vista político, estas circunstancias reflejan las dificultades del gobierno autonómico para garantizar la adecuada gestión de los recursos en centros dependientes de la Administración. La externalización del servicio a empresas privadas ha sido motivo de controversia, planteando debates sobre la eficacia de la privatización y las condiciones laborales en estos sectores.
En el futuro, es probable que la Administración refuerce la supervisión de estos servicios y exija mejoras en las condiciones laborales y en la infraestructura de seguridad. La situación en Sograndio pone de manifiesto la necesidad de una revisión profunda del modelo de gestión y recursos destinados a la protección de menores en Asturias.