Crónica Asturias.

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Salud implementará sensores de glucosa en pacientes con tratamiento intensivo de insulina.

Salud implementará sensores de glucosa en pacientes con tratamiento intensivo de insulina.

OVIEDO, 7 Mar.

La Consejería de Salud extenderá este mes el uso de sensores de monitorización continua de glucosa a todos los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 que realicen terapia intensiva con insulina y requieran al menos seis punciones diarias para controlar el nivel de azúcar en sangre.

Estos dispositivos, que los propios pacientes insertan bajo la piel en el abdomen o en el hombro y reemplazan a los pinchazos en la yema del dedo, se prescribirán en toda Asturias desde los servicios de Endocrinología y Medicina Interna o desde atención primaria, lo que evitará que las personas usuarias tengan que desplazarse.

La medida, a la que se destinarán más de dos millones, permitirá mejorar la calidad de vida de entre 2.600 y 3.500 personas, según indican desde el Gobierno asturiano.

El nuevo dispositivo, que se financia con cargo al Sistema Nacional de Salud, está indicado para los pacientes con diabetes tipo 2 que estén en tratamiento intensivo con insulina.

Se priorizarán los grupos de pacientes con déficit visual, limitaciones funcionales, discapacidad, dependencia o deterioro cognitivo que les limite o impida realizar punciones digitales o actuar ante una situación de hipoglucemia; los pacientes menores de 18 años; y las mujeres gestantes o en programación de embarazo.

También se considerarán grupos prioritarios los pacientes con antecedentes de hipoglucemias graves, definidas como las que precisan una atención sanitaria o ayuda de una tercera persona para su resolución, con un episodio o más en los últimos dos años; y los pacientes que sufran hipoglucemias desapercibidas o de repetición, es decir, las que se producen al menos cuatro veces por semana o cuando tengan un 10% de los valores de las lecturas del glucómetro por debajo de los 70 mg/dl tras realizar un promedio de seis controles de glucemia capilar al día; así como los pacientes que realicen actividades laborales de riesgo y cuyas hipoglucemias puedan provocar una situación de peligro para ellos o para terceras personas; y los pacientes que sufran de procesos de alta complejidad e inestabilidad clínica que puedan dificultar el control de las hipoglucemias.

"Hasta ahora, utilizaban estos sensores cerca de 3.000 pacientes con diabetes tipo 1, todos aquellos con diabetes secundaria a enfermedad pancreática ni tipo 1 ni tipo 2, y todos los de tipo 2 que contaran con la valoración e indicación de los servicios de endocrinología del Sespa, alrededor de medio millar. El control de estas personas se realizaba por parte de especialistas en endocrinología y nutrición", explican desde el Ejecutivo.

El seguimiento de los que comenzarán a usar ahora el dispositivo correrá a cargo de especialistas de medicina interna en aquellas áreas donde no hay endocrinología o bien de atención primaria. Los profesionales deberán familiarizarse con la nueva tecnología, interpretar la información que suministra y conocer las diferencias entre las distintas opciones para seleccionar la más adecuada a cada paciente.

La consejera de Salud, Concepción Saavedra, ha anunciado esta medida en el marco de la Jornada de Actualización en Diabetes que se celebra en el HUCA y en la que participan más de un centenar de profesionales sanitarios implicados en el tratamiento de las personas con diabetes.

En Asturias, esta patología afecta a unas 86.434 personas, con una prevalencia media del 8,61% en la población: 45.467 hombres (prevalencia del 9,49%) y 40.967 mujeres (7,80%). En muchos casos se trata de una enfermedad evitable con una alimentación adecuada y hábitos saludables. La diabetes afecta sensiblemente a la calidad de vida, por lo que constituye un problema de salud pública.

La monitorización continua de glucosa ha demostrado mejorar el control metabólico y disminuir el número de hipoglucemias, tanto en pacientes en edad pediátrica como en adultos. La mayoría las personas que utilizan monitorización se sienten más seguras y mejoran su calidad de vida, ya que evitan gran número de autocontroles de glucemia capilar.