En las últimas semanas, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha levantado una bandera de alerta sobre el futuro financiero del Principado de Asturias. A pesar de proyectar superávits del 0,4% y 0,5% del PIB para 2025 y 2026, respectivamente, el organismo ha identificado un riesgo significativo de incumplimiento de la regla de gasto, dada la expectativa de un aumento del gasto que sobrepasa los límites establecidos para esos años.
Las cifras presentadas por la AIReF son preocupantes, ya que anticipan un crecimiento del gasto computable del 5,8% en 2025 y del 5,4% en 2026. Estos incrementos superan con creces los márgenes designados del 3,2% y 3,3% respectivamente. Además, el crecimiento del gasto primario relacionado con las normativas europeas también es significativo, proyectándose un incremento del 4,3% y 4,2% para los mismos años.
A pesar de los supuestos superávits, el ritmo de gasto planificado por el Gobierno asturiano podría comprometer la viabilidad de la regla de gasto. Según cálculos de la AIReF, si Asturias ajustara su gasto a las directrices, podría alcanzar un superávit más robusto, del 0,8% del PIB en 2025 y del 1,2% en 2026.
Por su parte, el Gobierno asturiano manifiesta confianza en sus proyecciones, asegurando que se adherirá a las pautas presupuestarias, con expectativas de un superávit del 0,6% en 2025 y del 1,2% en 2026. Estas estimaciones son superiores a las propuestas iniciales en el Programa de Estabilidad Financiera (PEF) de julio, donde se habían previsto cifras inferiores.
En cuanto a la generación de ingresos, la AIReF prevé un crecimiento del 4% en 2026, que representaría el 18,7% del PIB regional. Este aumento se atribuye, en gran medida, al crecimiento del 6% en los recursos del sistema de financiación, con una leve previsión de mejora en los ingresos tributarios y una caída moderada de los fondos europeos con la finalización del periodo del Feader 2014-2020.
Otras fuentes de ingresos, incluidas nuevas transferencias estatales, aliviarán en parte los efectos de recortes en ayudas al transporte y a personas en situación de vulnerabilidad. Sin embargo, el esfuerzo por contener la carga fiscal sigue presente, con el Principado manteniendo deducciones en el IRPF que impactarán en los ingresos esperados para 2025 y 2026.
Asturias anticipa, en consecuencia, que sus ingresos totalizarán cifras algo inferiores a las previstas por la AIReF, aunque para 2026 se espera que la diferencia se amplíe menos gracias a un potencial aumento en la recaudación tributaria y el impulso de fondos europeos.
En términos de gastos, la AIReF estima un aumento del 7% en 2025 y del 4% en 2026, con los gastos corrientes en camino de elevarse considerablemente, impulsados por ajustes salariales y la implementación de proyectos corrientes. Este paisaje de gastos progresivos se contempla como una inclinación a seguir en 2026.
A pesar de las proyecciones positivas sobre la reducción de deudas, que pasarían del 13,5% al 11,4% del PIB entre 2024 y 2026, la situación demográfica y el incremento del empleo público suponen un lastre considerable que podría deteriorar la eficiencia fiscal de la comunidad autónoma a largo plazo.
En definitiva, el pronóstico de la AIReF sugiere que Asturias enfrenta un futuro complicado, con un riesgo de desviaciones relevantes en su ley de gasto que podría reflejarse en un déficit del 0,1% del PIB para 2030, lo que contrasta con la tendencia de reducción de deuda que, aunque alentadora, no puede ocultar los desafíos estructurales que la región deberá abordar en los próximos años.
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