En los pueblos de los Picos de Europa, la vida es dura. Los inviernos son largos y fríos, y los veranos no son mucho más fáciles. La gente es trabajadora y sencilla, y se dedican mayoritariamente a la ganadería. Las montañas son su hogar, y allí se han adaptado para sobrevivir.
La quesería es una actividad muy importante en Asturias, y en los Picos de Europa en particular. Los pastores llevan sus rebaños a las montañas para pastar, y allí, además de la leche, obtienen un ingrediente muy valioso: el cuajo natural que fermenta en las cuevas de la montaña. Este cuajo se utiliza para producir quesos muy particulares, con un sabor intenso y único.
Uno de los más destacados es el queso Cabrales. Este queso se elabora con leche cruda de vaca, oveja y cabra, y se deja madurar en cuevas de piedra durante varios meses. Durante este tiempo, el queso adquiere sus características características: un sabor fuerte y picante, con una textura cremosa.
Para elaborar el queso Cabrales, se utiliza una técnica llamada "afilado". Se produce un agujero en el centro del queso, que se llenará con cuajo natural obtenido de estómagos de cordero o cabrito.
A continuación, el queso se lleva a las cuevas de la montaña. Estas cuevas tienen una humedad del cien por cien, y una temperatura constante de unos diez grados. Quizá sea este ambiente lo que hace que el queso adquiera su sabor tan característico.
En las cuevas, los quesos son volteados y cepillados varias veces al día. Esto ayuda a que el queso se madure de manera uniforme, y evita que se desarrollen hongos no deseados. Después de varios meses, los quesos estarán listos para su consumo.
A pesar de su intenso sabor, el queso Cabrales es muy apreciado en la cocina asturiana. Se utiliza en muchos platos, desde sopas y cremas hasta carnes y pescados. También se consume como aperitivo, en lonchas finas sobre pan recién horneado.
El queso Cabrales es, junto con el queso Gamoneu, uno de los quesos más famosos de Asturias. Ambos tienen una historia y un sabor únicos, y son muy apreciados tanto por los asturianos como por los visitantes.
El queso Cabrales es una parte importante de la gastronomía asturiana, pero también es mucho más que eso. Es un producto que representa la naturaleza, la cultura y la tradición de una región. Los queseros asturianos han perfeccionado la técnica de elaboración del Cabrales a lo largo de los siglos, y hoy en día se sigue haciendo de manera artesanal y respetuosa con el medio ambiente.
Disfrutar del sabor del queso Cabrales es una experiencia que no se puede perder para aquellos que aman la comida y la cultura.