La arquitectura industrial asturiana y su impronta en la economía regional
Asturias es una región caracterizada por un alto desarrollo industrial, destacando en su arquitectura la presencia de edificios emblemáticos que hoy en día son considerados Patrimonio Industrial. Se trata de construcciones que surgieron a finales del siglo XIX y principios del XX, llevando a cabo la transformación de la región desde un ámbito rural a uno más industrializado.
La construcción de estas edificaciones, que se caracterizan por su tamaño y funcionalidad, se llevó a cabo gracias a la importante presencia de recursos naturales, como el carbón, hierro, zinc o plomo, que se encontraban en la región. Estos recursos permitieron la instalación de fábricas dedicadas a la producción de acero, minería, siderurgia o química, entre otras.
La arquitectura industrial asturiana se caracteriza por la combinación del uso de ladrillo y hormigón, y por la presencia de elementos decorativos en sus fachadas. Además, su diseño estuvo siempre ligado a la funcionalidad y al aprovechamiento del espacio, en función de la actividad industrial que se desarrollaba en su interior.
Entre las edificaciones más destacadas se encuentran los denominados Pozos mineros, como el Pozo Sotón en Langreo o el Pozo Tres Amigos en Mieres. Estas construcciones cuentan con aspectos arquitectónicos muy singulares, como torres metálicas de extracción, casas de aseo para los trabajadores o muelles de carga y descarga.
Otras construcciones destacadas son las fábricas de La Felguera, que destacan por su gran tamaño y sus enormes ventanales de hierro fundido. En ellas se fabricaban productos tan dispares como locomotoras, vagones de tren o maquinaria agrícola.
En Gijón se encuentran otras construcciones clave, como es el caso del estadio El Molinón o la Universidad Laboral. Esta última es uno de los edificios más emblemáticos de la arquitectura asturiana, diseñado por el arquitecto Luis Moya Blanco en la década de los 50. Este edificio de estilo neogótico está construido en piedra, cuenta con diversos patios y fuentes, y albergaba numerosas actividades formativas y culturales para jóvenes asturianos.
La presencia de la arquitectura industrial asturiana, además de ser un importante patrimonio cultural, es un claro ejemplo de la importancia de la actividad industrial en la región. Estas construcciones están íntimamente ligadas al desarrollo de la economía asturiana, que ha pasado de ser una región principalmente agrícola a ser una con una gran presencia en el sector industrial.
Aunque en la actualidad muchas de estas construcciones se encuentran en desuso, la conservación de este patrimonio es imprescindible para tener presente la historia de la región, la importancia de su actividad industrial y su evolución a lo largo del tiempo.
En conclusión, la arquitectura industrial asturiana es un claro ejemplo de la evolución de una región gracias a la actividad industrial. Sus edificios son considerados hoy en día como un importante patrimonio cultural que debe ser conservado para poder entender la historia y la importancia de la economía asturiana.