La Catedral de Oviedo es un monumento religioso de gran importancia en Asturias y en toda España. Se encuentra en el centro de la ciudad de Oviedo y es uno de los principales atractivos turísticos de la región.
El origen de la catedral se remonta al siglo VIII, cuando fue construida una iglesia dedicada a San Salvador en el lugar donde ahora se encuentra la catedral. En el siglo IX, bajo el reinado de Alfonso II de Asturias, la iglesia fue ampliada y se convirtió en una catedral. Durante los siglos siguientes, la catedral sufrió varias modificaciones y ampliaciones, hasta conseguir su aspecto actual en el siglo XVIII.
La catedral de Oviedo es un claro ejemplo del estilo gótico, pero también cuenta con elementos renacentistas y barrocos. Entre las obras de arte que se pueden encontrar en su interior destaca el espectacular retablo mayor, considerado uno de los más importantes de toda España.
La Catedral de Oviedo ha sido y sigue siendo un importante lugar de peregrinación para los cristianos de todo el mundo. Esto se debe a que, según la tradición, la catedral es el lugar donde se encuentra el Santo Sudario, la tela que supuestamente se utilizó para cubrir el cuerpo de Jesucristo tras su crucifixión.
La presencia del Santo Sudario en Oviedo ha sido objeto de numerosos estudios y controversias a lo largo de los siglos. Actualmente, la tela se encuentra en una pequeña capilla dentro de la catedral y solo se puede contemplar en ocasiones especiales.
La Catedral de Oviedo es un lugar imprescindible para los turistas que visitan la ciudad. El horario de visita es de lunes a sábado de 8:30 a 19:30 y los domingos de 8:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00.
La entrada general cuesta 8 euros, pero existen descuentos para grupos, estudiantes y mayores de 65 años. También hay visitas guiadas en varios idiomas, que permiten conocer en profundidad la historia y los secretos de la catedral.
En definitiva, la Catedral de Oviedo es un icono religioso de gran importancia en Asturias, que merece la pena visitar tanto por su valor artístico e histórico como por su carácter de lugar de peregrinación y devoción. Su belleza y esplendor son testimonio de la historia y la tradición de una de las regiones más ricas y singulares de toda España.