La sidra asturiana se abre paso en el mercado artesanal internacional
Desde hace décadas, la sidra asturiana ha sido un producto muy valorado en Asturias. Con su sabor característico y su proceso de elaboración artesanal, la sidra asturiana es una bebida muy apreciada por su calidad y autenticidad. Sin embargo, no es hasta hace relativamente poco tiempo que ha comenzado a abrirse paso en el mercado artesanal internacional.
La sidra asturiana es una bebida alcohólica baja en graduación (entre 4% y 6% de alcohol) que se elabora a partir de la fermentación del zumo de manzana natural. A diferencia de otras bebidas similares, que suelen estar carbonatadas y contener gas, la sidra asturiana es una bebida plana, es decir, sin gas. Su elaboración es completamente natural y requiere de un proceso muy específico que le otorga un sabor característico.
El proceso de elaboración de la sidra asturiana comienza con la cosecha de la manzana. La manzana asturiana es una variedad muy específica, que cuenta con una Denominación de Origen Protegida, y que solo crece en Asturias. Después de la cosecha, la manzana se limpia y se tritura para obtener el zumo. Este zumo se fermenta durante varios meses en grandes toneles de madera, llamados lagares, en los que se encuentran mezclados los diferentes tipos de manzanas que se han utilizado para su elaboración. Durante el proceso de fermentación, la sidra se deja reposar en estos toneles para que adquiera su sabor característico. Después de este tiempo, la sidra se embotella y se deja reposar unos meses más antes de su consumo.
La sidra asturiana tiene un sabor fresco, afrutado y ligeramente ácido. Su aroma es intenso y muy frutal, con notas de manzana maduras. Se suele servir en las típicas botellas de vidrio verde, conocidas como botellas de sidra, y se consume habitualmente en sidrerías, donde se sirve directamente desde la botella en un ritual conocido como escanciado.
A medida que la sidra asturiana ha ganado terreno en el mercado artesanal internacional, han surgido nuevas formas de consumo que se adaptan a los gustos y preferencias de los consumidores. En algunos lugares, se sirve la sidra en copas con hielo, para refrescarla, o se mezcla con otros ingredientes, como limón o ginebra, para crear cócteles. También se ha comenzado a comercializar en formatos más pequeños, como latas o botellas individuales, para facilitar su transporte.
La sidra asturiana ha ganado popularidad en los últimos años, gracias a la promoción de la cultura asturiana fuera de Asturias. Se han organizado muchos eventos en los que se promocionaba la sidra asturiana, como ferias y festivales, y se ha creado la figura del embajador de la Sidra, encargado de divulgar y promocionar este producto fuera de Asturias.
En la actualidad, la sidra asturiana se exporta a muchos países de todo el mundo, como Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Japón o Australia. En estos países, se ha convertido en una bebida muy valorada por los consumidores, que buscan productos auténticos y de calidad. Además, la sidra asturiana se ha convertido en un producto muy codiciado por los chefs de alta cocina, que la utilizan como ingrediente en sus platos para darles un sabor único y muy característico.
En conclusión, la sidra asturiana es un producto artesanal y de calidad que ha sabido abrirse paso en el mercado internacional gracias a su sabor único y su proceso de elaboración tradicional. Cada vez son más las personas que valoran la autenticidad y la calidad de los productos locales, y la sidra asturiana es un claro ejemplo de ello. Con su sabor inconfundible y su aroma característico, la sidra asturiana se ha convertido en un icono de la cultura asturiana y un producto muy valorado en todo el mundo.