El uso de satélites para monitorizar estrés térmico en pastizales alpinos en Asturias
Un estudio en Asturias demuestra que los satélites permiten detectar estrés térmico y humedad en ecosistemas alpinos, apoyando la conservación ambiental.
Un estudio realizado por el Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (IMIB) de la Universidad de Oviedo, en colaboración con el CSIC y el Principado de Asturias, demuestra que las imágenes satelitales permiten detectar señales ecológicas en ecosistemas alpinos. La investigación, publicada en Alpine Botany, revela que herramientas de teledetección ofrecen información clave para comprender el funcionamiento de estos hábitats de montaña.
El análisis se centró en pastizales de la comarca leonesa de Omaña, donde se recopilaron datos de 96 especies de plantas en 40 parcelas, además de mediciones de temperatura y humedad del suelo entre 2021 y 2025. Los investigadores compararon estos datos con índices derivados de satélites Sentinel-2 y Landsat, identificando relaciones significativas entre las variables satelitales y las condiciones del suelo y la vegetación.
El estudio evidencia que la textura del suelo, especialmente su contenido en arcilla y limo, influye en la distribución de las comunidades vegetales. Entre los indicadores satelitales, el índice SAVI mostró una relación consistente con la productividad y estructura vegetal, aunque no captó toda la diversidad florística. La temperatura superficial, en cambio, fue el parámetro más fiable para estimar el estrés hídrico y térmico del suelo.
Este avance técnico permite ampliar la monitorización de ecosistemas alpinos en zonas de difícil acceso, donde las mediciones en campo son limitadas. La capacidad de detectar cambios ecológicos desde el espacio puede apoyar decisiones de conservación y gestión en un contexto de cambio climático que afecta a las zonas de montaña.
Desde una perspectiva política, estos resultados subrayan la importancia de invertir en tecnologías de observación remota para la protección del patrimonio natural. La Administración autonómica y nacional podrían aprovechar estas herramientas para diseñar políticas más precisas y basadas en datos científicos sólidos, en línea con los compromisos internacionales de conservación.
De cara al futuro, integrar la teledetección en los planes de gestión ambiental facilitará un seguimiento más eficiente de los impactos del cambio climático en ecosistemas vulnerables. La innovación en monitorización satelital puede convertirse en un elemento clave para la preservación de la biodiversidad en las zonas de montaña de Asturias y más allá.