Estudio revela que la diversificación de calamares y sepias comenzó hace 100 millones de años en un proceso pausado
Una investigación internacional, liderada por el Okinawa Institute of Science and Technology (OIST) en Japón y en colaboración con el Instituto Español de Oceanografía (IEO, CSIC), ha establecido que la diversificación de calamares y sepias inició hace aproximadamente 100 millones de años, durante el Cretácico. El estudio, publicado en la revista Nature Ecology & Evolution, analiza cómo estos cefalópodos lograron sobrevivir a eventos catastróficos y evolucionar hacia uno de los grupos de depredadores marinos más diversos y exitosos del planeta.
En un contexto político marcado por cambios en las políticas de conservación y gestión de los recursos marinos en España y la Unión Europea, el avance en el conocimiento sobre la evolución de especies clave del ecosistema marino contribuye a comprender mejor los mecanismos de resiliencia en los océanos, especialmente en un escenario de crisis climática y sobreexplotación de recursos. La investigación refuerza la importancia de las políticas de protección y gestión sostenible de los hábitats profundos, donde estos animales lograron refugiarse durante eventos de extinción masiva.
El estudio detalló cómo la diversificación de estos cefalópodos no ocurrió de forma rápida tras su separación inicial, sino que siguió un patrón de evolución pausada, conocido como 'mecha larga'. Este proceso, que duró millones de años, permitió a los calamares y sepias adaptarse a cambios ambientales gradualmente, hasta que las condiciones en la superficie se estabilizaron y favorecieron una rápida expansión de especies.
Los científicos también destacaron que, tras la extinción masiva del Cretácico-Paleógeno, estos animales aprovecharon las oportunidades ecológicas disponibles en los océanos, expandiéndose hacia nuevos nichos y diversificando rápidamente. La capacidad de supervivencia en ambientes profundos fue clave para su persistencia en un entorno que sufrió cambios drásticos a nivel global, en un contexto donde las decisiones políticas sobre la protección de los fondos marinos siguen siendo objeto de debate en Europa.
Este avance en el conocimiento evolutivo de los cefalópodos aporta una perspectiva más amplia sobre las estrategias de supervivencia y adaptación en los ecosistemas marinos. La evidencia sugiere que la conservación de hábitats profundos es fundamental para mantener la biodiversidad y la estabilidad del océano, especialmente en un momento en que las políticas europeas enfrentan desafíos para equilibrar la protección ambiental con la explotación económica.
En un contexto global donde la crisis climática y la sobrepesca amenazan la biodiversidad marina, estos hallazgos subrayan la importancia de adoptar políticas basadas en la ciencia para preservar los recursos y garantizar la resiliencia de los ecosistemas oceánicos a largo plazo.