Los astures eran un pueblo celta asentado en el norte de la península ibérica, en lo que hoy conocemos como Asturias. Eran un pueblo guerrero y valiente, con una sociedad organizada en clanes y una economía basada en la ganadería y la agricultura. Vivían en pequeñas aldeas fortificadas y se dedicaban tanto al comercio con otros pueblos como a la defensa de su territorio.
En el siglo II a.C., la península ibérica estaba habitada por varios pueblos celtas y diversos pueblos íberos y celtíberos. Los romanos, que ya habían conquistado la mayor parte de la cuenca mediterránea, tenían la vista puesta en la península ibérica por su riqueza en minerales y su estratégica posición geográfica.
La conquista romana de la península ibérica comenzó en el siglo III a.C., con la invasión de los cartagineses. Tras una larga serie de guerras, los romanos lograron someter a los diferentes pueblos de la península y establecer un poderoso imperio que perduraría durante varios siglos.
La llegada de los romanos a la península ibérica supuso un importante cambio para los astures. Los romanos tenían una avanzada organización militar y política, y su objetivo era conquistar y pacificar a los diferentes pueblos de la península.
Los astures se resistieron con fuerza a la conquista romana. Liderados por caudillos valientes y decididos, como el famoso rey Astur Pelayo, los astures libraron numerosas batallas contra los romanos, defendiendo con orgullo su tierra y su cultura.
Tras años de lucha y resistencia, los astures finalmente tuvieron que rendirse ante el poderío romano. A pesar de su valentía y determinación, las legiones romanas lograron someter a los astures y establecer su dominio sobre la región.
Tras la conquista romana, la antigua ciudad astur de Ovetum fue transformada en una floreciente ciudad romana. Los romanos construyeron calles, acueductos, teatros y templos, transformando por completo la fisonomía de la ciudad.
La llegada de los romanos a Ovetum trajo consigo importantes cambios en la vida cotidiana de sus habitantes. La población adoptó el latín como lengua oficial, se introdujeron nuevas costumbres y tradiciones romanas, y la economía se basó en el comercio y la producción de bienes.
A pesar de la conquista romana, la cultura astur no desapareció por completo en Ovetum. Muchas tradiciones y costumbres astures se mantuvieron vigentes, fusionándose con las nuevas influencias romanas y creando una identidad cultural única en la región.
En resumen, la llegada de los romanos a la antigua Ovetum supuso una transformación profunda en la vida de sus habitantes, marcando el inicio de una nueva etapa en la historia de Asturias. La resistencia astur y la romanización de la ciudad son dos capítulos fundamentales en la historia de esta fascinante región del norte de la península ibérica.