La cultura castreña en Asturias es un periodo fascinante de la prehistoria de esta región del norte de España. Se caracteriza por la presencia de asentamientos fortificados conocidos como castros, que constituyeron una parte importante de la vida de sus habitantes. En este artículo exploraremos en detalle esta cultura, sus características, su desarrollo y su legado en el territorio asturiano.
La cultura castreña en Asturias se desarrolló durante la Edad del Hierro, específicamente en la época prerromana. Los primeros vestigios de asentamientos fortificados en la región se remontan al primer milenio a.C., aunque algunos estudios sugieren que pudieron tener sus orígenes en la Edad del Bronce. Estos poblados fortificados, conocidos como castros, eran construidos en zonas elevadas y contaban con murallas defensivas para proteger a sus habitantes de posibles ataques externos.
Los castros en Asturias eran asentamientos de tamaño variable, desde pequeñas aldeas hasta grandes poblados con cientos de habitantes. Estaban compuestos por viviendas circulares u ovaladas construidas con materiales perecederos como madera y adobe, que en muchos casos han desaparecido con el paso del tiempo. La presencia de murallas defensivas y la ubicación estratégica en zonas elevadas eran rasgos distintivos de estos asentamientos.
La sociedad castreña en Asturias estaba organizada en clanes o tribus, liderados por jefes o caciques que ocupaban una posición de autoridad. La economía de los castros se basaba principalmente en la agricultura y la ganadería, con cultivos de cereales, legumbres y frutas, así como la cría de animales como vacas, cerdos y ovejas. También se practicaba la caza, la pesca y la recolección de alimentos silvestres para complementar la dieta.
La religión desempeñaba un papel importante en la vida de los habitantes de los castros en Asturias. Se han encontrado restos arqueológicos que sugieren la presencia de rituales y ceremonias religiosas, así como elementos simbólicos como estelas funerarias, amuletos y objetos votivos. La adoración de dioses y deidades ligadas a la naturaleza y a los elementos era común en esta cultura.
Los habitantes de los castros en Asturias desarrollaron un importante nivel de habilidad en la artesanía y la creación de objetos de uso cotidiano. Se han encontrado ejemplos de cerámica decorada, utensilios de metal como cuchillos y herramientas agrícolas, así como joyas de oro, plata y bronce. La ornamentación de objetos y la elaboración de textiles también eran actividades comunes en esta cultura.
Los castros en Asturias mantuvieron contactos comerciales y culturales con otras regiones de la península ibérica y del Mediterráneo. Se han encontrado vestigios de objetos importados como ánforas, cerámica griega y otros productos que evidencian la existencia de intercambios comerciales. La presencia de influencias culturales de otras culturas como la celta o la romana también se ha detectado en algunos aspectos de la vida castreña.
La cultura castreña en Asturias entró en declive con la llegada de la conquista romana en el siglo I a.C. Los romanos impusieron su dominio sobre la región y gradualmente los castros fueron abandonados o integrados en las ciudades romanas. La romanización de Asturias supuso un cambio importante en la vida de sus habitantes, que adoptaron las costumbres y la lengua latina, así como la religión cristiana con la llegada del cristianismo.
A pesar de su desaparición como cultura autónoma, el legado de la cultura castreña en Asturias perdura hasta nuestros días. Los castros son testigos mudos de un periodo fascinante de la historia de la región, y su estudio arqueológico sigue proporcionando información valiosa sobre la forma de vida, las creencias y las costumbres de sus habitantes. La conservación y puesta en valor de estos yacimientos es fundamental para comprender y preservar la historia de Asturias.
La cultura castreña en Asturias es un capítulo fundamental en la historia prehispánica de esta región del norte de España. Su desarrollo, características y legado son objeto de estudio e interés para historiadores y arqueólogos, que continúan explorando y descubriendo nuevos aspectos de esta cultura milenaria. Conocer y valorar esta herencia cultural es fundamental para comprender la identidad y la evolución histórica de Asturias a lo largo de los siglos.