Crónica Asturias.

Crónica Asturias.

Oviedo: El centro del poder asturiano

Introducción

En la historia de Asturias, la ciudad de Oviedo ha tenido un papel fundamental como centro del poder asturiano durante la Edad Media. A lo largo de los siglos, Oviedo se ha destacado como un importante núcleo de la monarquía asturiana y como un punto clave en la historia del reino de Asturias.

El surgimiento de Oviedo como centro del poder asturiano

La ciudad de Oviedo se convirtió en el centro del poder asturiano en el siglo VIII, durante el reinado de Alfonso II. Fue en esta época cuando se trasladó la corte desde Cangas de Onís a Oviedo, dando inicio a una nueva etapa en la historia del reino de Asturias. La elección de Oviedo como sede de la monarquía asturiana se debió a varios factores, entre ellos su ubicación estratégica y su importancia como centro religioso.

Ubicación estratégica

Oviedo se encuentra en un lugar privilegiado, rodeado de montañas y con fácil acceso a las principales rutas de comunicación de la época. Esto le proporcionaba una posición defensiva importante, que la convertía en un lugar ideal para establecer la corte y el gobierno del reino de Asturias. Además, su proximidad al mar Cantábrico le permitía tener acceso a recursos marítimos y comerciales.

Importancia religiosa

Oviedo también era un importante centro religioso en la Edad Media, ya que albergaba la Cámara Santa de la Catedral de San Salvador, donde se conservaban reliquias sagradas como el Santo Sudario y la Santa Cruz. Esto convertía a Oviedo en un lugar de peregrinación, atrayendo a fieles de todo el reino y consolidando su posición como centro espiritual del poder asturiano.

El esplendor de Oviedo en la Edad Media

Durante la Edad Media, Oviedo vivió un período de esplendor como centro del poder asturiano. Bajo el reinado de monarcas como Alfonso II y Alfonso III, la ciudad se convirtió en un importante centro cultural, religioso y político, consolidando su posición como la capital del reino de Asturias.

Desarrollo cultural

En esta época, Oviedo experimentó un florecimiento cultural sin precedentes. Se construyeron importantes edificaciones como la iglesia de San Julián de los Prados, conocida como "Santullano", considerada una de las joyas del arte prerrománico asturiano. Además, se fundaron bibliotecas y centros de estudio que atrajeron a intelectuales y artistas de todo el reino.

Centro político

Oviedo también se consolidó como centro político del reino de Asturias durante la Edad Media. En la ciudad se celebraban los consejos del rey, se dictaban leyes y se tomaban decisiones importantes para el gobierno del reino. La presencia de la corte real y de la nobleza asturiana contribuyó al desarrollo de la ciudad como epicentro del poder político en la región.

Declive y resurgimiento de Oviedo

Con el paso de los siglos, Oviedo perdió su posición como centro del poder asturiano. Durante la Reconquista, la corte se trasladó a León y posteriormente a otras ciudades, relegando a Oviedo a un segundo plano en la historia de Asturias. Sin embargo, en el siglo XIX, la ciudad experimentó un resurgimiento con la llegada de la industrialización y la construcción de importantes infraestructuras.

Restauración de la ciudad

En el siglo XIX, Oviedo vivió un proceso de restauración y embellecimiento que la convirtió en una ciudad moderna y próspera. Se construyeron importantes edificaciones como la Universidad de Oviedo, el Teatro Campoamor y el Palacio de Congresos, que contribuyeron a revitalizar la imagen de la ciudad y a convertirla en un importante centro cultural y académico de Asturias.

Turismo y patrimonio

Hoy en día, Oviedo es una ciudad que conserva un importante patrimonio histórico y cultural, que atrae a miles de turistas cada año. Monumentos como la Catedral de San Salvador, el Palacio de Santa María del Naranco y el Teatro Campoamor son algunos de los principales atractivos turísticos de la ciudad, que la convierten en un destino imprescindible para los amantes de la historia y la cultura.

Conclusiones

Oviedo ha sido a lo largo de la historia un centro del poder asturiano, desempeñando un papel fundamental en la historia de la región. Su importancia como sede de la monarquía asturiana, su relevancia como centro cultural y religioso, y su posición estratégica la convierten en una ciudad única con un legado histórico invaluable.