La Fiscalía pide internamiento para ocho menores vinculados a banda neonazi en Asturias
La Fiscalía del Principado de Asturias ha solicitado medidas de internamiento y libertad vigilada para ocho menores acusados de pertenecer a la organización neonazi 'White Boys'. Esta banda, considerada la más violenta de su tipo en la región, estuvo involucrada en múltiples incidentes delictivos, incluyendo agresiones y actividades relacionadas con ideologías de odio. La solicitud se basa en un historial de acciones violentas y actitud intimidatoria que se remonta a julio de 2024.
El grupo, creado a través de una aplicación de mensajería, sumó en su momento a unos 40 jóvenes que difundían consignas racistas, símbolos nazis y grabaciones de agresiones. Además, exhibían armas prohibidas y algunos integrantes estaban implicados en el tráfico de drogas. La Fiscalía considera que estos hechos constituyen delitos de participación en grupo delictivo, odio, lesiones leves, tenencia ilícita de armas y tráfico de drogas.
Entre los incidentes destacados, se encuentran agresiones en zonas céntricas de Gijón y ataques a miembros del Sindicato de Estudiantes, así como a transeúntes extranjeros. También se reportaron actos vandálicos contra testigos de Jehová, con expresiones xenófobas y antisemitas. El contexto revela un patrón de violencia y radicalización en un entorno juvenil, vinculado a ideologías extremistas de corte ultraderechista.
El Ministerio Fiscal propone que el líder del grupo sea internado en régimen semiabierto, permitiéndole realizar tareas formativas o laborales fuera del centro. Los demás menores recibirían medidas de libertad vigilada y tareas socioeducativas orientadas a erradicar prejuicios racistas y xenófobos. La finalidad es prevenir la reiteración de conductas delictivas y promover la integración social.
Este caso refleja una problemática creciente en el ámbito juvenil en Asturias, donde la expansión de ideologías extremistas encuentra terreno fértil en ciertos sectores sociales. La respuesta judicial y social será clave en los próximos meses para afrontar este fenómeno, que también requiere de estrategias educativas y de concienciación. La situación plantea interrogantes sobre la vulnerabilidad de los menores ante discursos de odio y la necesidad de intervención temprana.
De cara al futuro, las autoridades insisten en la importancia de fortalecer las medidas de prevención y la vigilancia en entornos juveniles. La tendencia de radicalización en menores representa un desafío que demanda respuestas coordinadas entre instituciones educativas, policiales y sociales, en un contexto político donde la lucha contra la intolerancia se sitúa en el centro del debate público.