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Sociedad 7 de Abril de 2026 · 10:49h 3 min de lectura

El informe sobre la mina de Cerredo acusa al Gobierno del Principado de desmantelar la Seguridad Minera y facilitar operaciones ilegales

El pasado martes, la Inspección de Servicios publicó un informe que revela irregularidades en la mina de Cerredo, donde se extraía carbón de forma ilegal, involucrando a dos empresas piratas y mecanismos fraudulentos como los Proyectos de Investigación Complementaria (PIC). El documento, que fue leído por el presidente del Principado, Adrián Barbón, hace un mes, señala fallos en los sistemas de control y una gestión gubernamental que, según informes, priorizó aspectos económicos sobre la seguridad.

Este informe se enmarca en un contexto político caracterizado por la tensión entre el Gobierno socialista de Barbón y la oposición de Foro Asturias, que ha señalado en varias ocasiones la supuesta falta de recursos y la descoordinación en los servicios de seguridad minera. La controversia se ha agudizado tras el accidente mortal en Cerredo, cuyo origen ha sido vinculado por los críticos a la supuesta reducción de plantilla y especialización del Servicio de Seguridad Minera desde 2019, cuando Barbón asumió la presidencia del Principado.

Adrián Pumares, portavoz de Foro Asturias, ha responsabilizado directamente a Barbón por el desmantelamiento de dicho servicio, alegando que las decisiones tomadas por el Ejecutivo autonómico han debilitado la capacidad de vigilancia y control en las explotaciones mineras. La oposición denuncia que esta política ha permitido que operen empresas ilegales con impunidad, poniendo en riesgo la seguridad de los trabajadores y el medio ambiente.

En el contexto político, estas acusaciones reflejan la confrontación entre la gestión del Ejecutivo socialista y las fuerzas de la oposición, que reclama mayor transparencia y responsabilidad en la protección del sector minero. La gestión del Gobierno del Principado ha sido objeto de críticas por parte de sectores industriales y sindicales, que consideran que la reducción de recursos y la falta de inspecciones efectivas han favorecido prácticas ilícitas y negligencias que pueden tener consecuencias trágicas.

El informe también evidencia que los mecanismos utilizados para la extracción de carbón en Cerredo, especialmente los PIC, han sido utilizados de forma fraudulenta para evitar controles legales, en un contexto en el que la Administración parece haber mirado hacia otro lado. La situación ha generado un debate sobre la necesidad de reforzar la vigilancia en las explotaciones mineras y de asumir responsabilidades políticas en la gestión del sector.

En un escenario más amplio, estas cuestiones reflejan las dificultades en la gestión de recursos tradicionales en Asturias, donde la minería ha sido un pilar económico y social durante décadas. La pérdida de control y la percepción de impunidad en actividades ilegales amenazan con afectar la estabilidad y el futuro del sector, además de poner en evidencia la necesidad de un debate profundo sobre las políticas públicas que regulan la actividad minera en la región.

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