El Principado reclama en Bruselas energía competitiva y seguridad jurídica para la industria
Asturias reclama en Bruselas energía competitiva y seguridad jurídica para mantener su industria, ante retos regulatorios y de costes energéticos.
Asturias, con un peso industrial cercano al 20% del PIB regional, busca garantizar en Europa un marco de energía estable y competitivo. La comunidad depende en gran medida de sectores como la siderurgia, la celulosa y el cemento, concentrados en los puertos de Gijón y Avilés, que son estratégicos para su economía.
El consejero Peláez subrayó en Bruselas que la transición ecológica debe compatibilizarse con la protección del empleo y la actividad industrial, enfrentando obstáculos como las altas tarifas eléctricas, incertidumbres regulatorias y competencia internacional desleal. La comunidad apuesta por una transición gradual, apoyada en tecnologías limpias y economía circular.
Desde el Gobierno asturiano, la estrategia incluye fondos europeos, colaboración público-privada y proyectos como la transformación de la depuradora de Villaperi en biofactoría y el impulso del Valle del Hidrógeno Verde. La inversión en innovación y energías renovables busca diversificar la economía regional y fortalecer sus cadenas productivas.
Peláez también demandó un marco europeo más flexible para ayudas de Estado y procedimientos administrativos simplificados, pues la inversión industrial requiere plazos más largos que los habituales en financiación pública. La prioridad es que la descarbonización no afecte la competitividad industrial.
En un contexto político donde las políticas europeas de transición ecológica generan tensiones en regiones con fuerte tradición industrial, Asturias busca mantener su actividad productiva ante los desafíos del mercado global y las normativas comunitarias. La postura del Gobierno regional refleja una apuesta por la estabilidad y la innovación para sostener su economía.
De cara al futuro, la comunidad apuesta por un modelo de transición que combine sostenibilidad y competitividad, con una visión a largo plazo que permita mantener sus capacidades industriales y empleos en el escenario europeo y global. La respuesta europea será clave para definir el rumbo del desarrollo regional.