Asturias destruye empleo en verano: 36.000 ocupados menos que en 2008
La EPA del tercer trimestre muestra destrucción de empleo indefinido en Asturias y 36.000 ocupados menos que en 2008. CCOO culpa al modelo productivo.
La Encuesta de Población Activa del tercer trimestre de 2026 registra una pérdida de empleo en Asturias durante el verano, un comportamiento poco habitual en esta época del año. Según CCOO, la destrucción de puestos se concentra en el empleo indefinido, mientras crecen los contratos temporales y aumenta el número de parados respecto a hace doce meses.
El dato más llamativo es el retroceso acumulado desde la crisis de 2008. La región todavía no ha recuperado sus niveles de ocupación de entonces, y la diferencia asciende a 36.000 personas ocupadas menos. Este indicador sitúa el debate laboral asturiano en un plano estructural, más allá de las fluctuaciones trimestrales.
El sindicato atribuye el problema a la estructura productiva. Durante años, a juicio de CCOO, el empleo industrial de calidad habría sido sustituido por trabajo precario en hostelería y turismo. Ese cambio explicaría la fragilidad del mercado laboral y la expansión de la temporalidad, un fenómeno que el sindicato vincula a decisiones de largo recorrido sobre el modelo económico.
Qué significa este diagnóstico para las políticas públicas. CCOO reclama apostar por la industria y frenar la precarización como vías para generar empleo estable con derechos. La propuesta sitúa la responsabilidad en las decisiones de política industrial y de regulación laboral, un terreno en el que el Principado y los agentes sociales mantienen posiciones que conviene contrastar.
Las implicaciones son relevantes para una comunidad con una población envejecida y una fuerte dependencia de la estacionalidad turística. La combinación de pérdida de ocupación indefinida y crecimiento de la temporalidad afecta a la renta de los hogares, a la planificación vital de los jóvenes y a la recaudación fiscal. Son efectos que se acumulan más allá de cada dato trimestral.
La perspectiva dependerá de la evolución de los próximos trimestres y de si la industria logra retener o atraer proyectos de empleo cualificado. Sin un cambio de tendencia en el tejido productivo, el mercado laboral asturiano seguirá expuesto a los ciclos estacionales y a la precariedad, un reto que trasciende la coyuntura y que exige un debate sostenido sobre el futuro económico de la región.