Calvo califica de «democracia o fascismo» el momento político y defiende a los consejos consultivos
Carmen Calvo, en Gijón, rechaza hablar de polarización y advierte del avance del autoritarismo. Defiende el papel de los consejos consultivos ante el Parlamento.
La presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo, rechazó este martes en Gijón el término «polarización» para describir la situación política española. Según explicó, lo que se vive en el país es un dilema entre «democracia o fascismo», y pidió emplear las palabras con precisión.
Las declaraciones se produjeron durante una visita institucional al Consejo Consultivo del Principado de Asturias, presidido por Pablo Baquero. Calvo sostuvo que discrepar, incluso con firmeza, es propio de la vida democrática, siempre que no se recurra al insulto, a los ataques personales ni a las mentiras.
Para la presidenta del órgano consultivo estatal, el problema no es la división ideológica, sino el avance de discursos autoritarios. Calvo advirtió de que tratar esos fenómenos como simple polarización supone, en su opinión, «blanquear» a quienes defienden fórmulas no democráticas, una crítica que apunta directamente al debate público actual.
En el plano institucional, Calvo recordó que el Consejo de Estado cumple una función consultiva que no sustituye a los gobiernos, pero que orienta sus decisiones hacia el Estado de Derecho y la Constitución. Subrayó además que la institución, con cinco siglos de historia, es la más antigua de su clase en el mundo y ha atravesado distintos regímenes políticos.
La visita también sirvió para abordar el reparto de funciones entre órganos consultivos y Parlamento. Calvo y Baquero coincidieron en que los consejos no deben intervenir en las proposiciones de ley surgidas de las Cámaras, cuyo control corresponde a los altos tribunales tras las urnas. Recordó asimismo que ningún Gobierno puede legislar en solitario, ya que los reales decretos deben ser convalidados por el Congreso, y calificó de «grave» afirmar lo contrario.
Preguntada por la conocida como Ley de Nietos, Calvo señaló que el Consejo de Estado no ha tenido que dictaminarla y que el asunto se encuentra pendiente de un último pronunciamiento del Tribunal Supremo tras el Constitucional. Las declaraciones dejan ver una discusión jurídica y política que seguirá abierta, con el papel de los órganos consultivos en el centro del debate.
El intercambio refleja la tensión entre quienes reclaman un lenguaje más moderado en la política y quienes consideran que la gravedad de ciertas posiciones exige nombrarlas sin rodeos. En los próximos meses, la visita de consejos consultivos europeos y mundiales al Consejo de Estado servirá de escaparate para este debate sobre el papel de las instituciones en la democracia.