Barbón defiende la condonación de la deuda como un impulso para Asturias, a pesar de las objeciones de Queipo.
En Oviedo, el presidente del Principado, Adrián Barbón, del Partido Socialista, se ha pronunciado nuevamente sobre la controversia en torno a la quita de la deuda de Asturias. Durante una sesión plenaria celebrada este miércoles, Barbón enfatizó que esta medida es favorable para la comunidad autónoma, asegurando que su gobierno está “un 75% satisfecho” con los criterios aplicados en este proceso.
Según Barbón, la reducción de la deuda, que asciende a 1.508 millones de euros, representa casi un 40% del total y es un hecho relevante. "¿Cómo puede ser que diga que no tiene importancia? Imagine a un asturiano con una hipoteca de 100.000 euros, a quien le quitan 40.000. Eso es significativo", declaró en respuesta a las críticas.
El principal opositor en este debate, Álvaro Queipo, portavoz del Partido Popular, cuestionó a Barbón sobre la falta de atención del Gobierno de España hacia los intereses asturianos, denunciando la percepción de que se perjudica a los ciudadanos de la región.
La respuesta de Barbón fue contundente. No aceptó lecciones de moderación de un político, como Queipo, que no había condenado ciertas violencias en el extranjero. Más aún, el presidente socialista recordó que su postura sobre la financiación autonómica es bien conocida y se ha opuesto al trato que recibe Cataluña en este ámbito en repetidas ocasiones.
Por su parte, Queipo fue agudamente crítico, acusando a Barbón de no cumplir sus promesas y de utilizar los símbolos asturianos para su propio beneficio. Cuestionó cuándo el presidente comunicaría al pueblo asturiano que sus promesas son inalcanzables y que la gestión actual está comprometiendo el futuro de la región.
El líder del PP enfatizó que el reparto de la deuda catalana es perjudicial para Asturias y que Barbón había consentido a este acuerdo solo para satisfacer a Pedro Sánchez, algo inaceptable para él. Queipo desafió a Barbón a explicar a los asturianos que la aceptación de esta quita no significará más recursos para educación, sanidad o servicios sociales.
Además, instó a Barbón a reconocer que, en realidad, no hay “quita” sino simplemente un reacomodo que podría implicar más deuda para los asturianos en el futuro. Acusó al presidente de mentir y le pidió aclaraciones acerca de su disposición a renunciar a acuerdos previos en beneficio de una quita desigual.
El líder de los populares no escatimó en críticas, describiendo la actuación del presidente Barbón como un “círculo de la vergüenza”, donde según él, el funcionamiento es sumamente claro: “Sánchez ordena, Barbón obedece y Asturias paga”. Esta dinámica, según Queipo, se traduce en una manipulación de la situación política que aleja la atención de los verdaderos problemas que afectan a los asturianos, mientras ellos continúan soportando las consecuencias de las decisiones del gobierno central.
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