Crónica Asturias.

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El CSIC lanza la Fagoteca One Health para combatir la resistencia a antibióticos con tecnología de fagos.

El CSIC lanza la Fagoteca One Health para combatir la resistencia a antibióticos con tecnología de fagos.

OVIEDO, 14 de enero. La reciente presentación de la Fagoteca One Health, un innovador repositorio de bacteriófagos desarrollado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha despertado un gran interés en el ámbito científico y sanitario. Este nuevo recurso, que se dio a conocer en Oviedo, tiene como finalidad ofrecer soluciones a los crecientes problemas de resistencia a los antibióticos, que representan una de las mayores amenazas para la salud pública global.

Los bacteriófagos, conocidos comúnmente como fagos, son virus que se especializan en infectar bacterias. Su potencial para combatir infecciones resistentes está siendo explorado en diversas aplicaciones, abriendo nuevas perspectivas para la terapia fágica en la salud humana, veterinaria, y en el sector agroalimentario.

Con el objetivo de establecer una colección extensa de fagos que actúen contra las bacterias patógenas más preocupantes, la Fagoteca One Health se propone proporcionar no solo un repositorio, sino también formación especializada tanto al sector público como al privado. Esto incluye el desarrollo de soluciones personalizadas que faciliten la investigación y la aplicación práctica de la terapéutica fágica.

La iniciativa se estructura en torno a protocolos bien definidos que garantizan la conservación y caracterización de los fagos y sus bacterias huésped. Estos protocolos son fundamentales para lograr un control de calidad en la producción y la aplicación de tratamientos basados en fagos, lo que permitirá promover una alternativa eficaz y segura frente a las infecciones bacterianas resistentes.

Este proyecto cuenta con el respaldo de la Fundación Ramón Areces, que ha contribuido significativamente con 332.100 euros destinados a la adquisición de equipamiento, acondicionamiento de espacios y la remuneración de personal involucrado en el desarrollo de la vacunación.

La presentación oficial se llevó a cabo en el Instituto de Productos Lácteos de Asturias, donde destacadas personalidades del ámbito científico y político se dieron cita. José María Martell, vicepresidente del CSIC, abrió el acto subrayando la importancia de esta iniciativa en la lucha contra la resistencia antimicrobiana, alineada con el enfoque One Health que busca preservar la salud pública, animal y medioambiental simultáneamente.

A la ceremonia asistieron figuras relevantes como Adriana Lastra, delegada del Gobierno en Asturias, y Borja Sánchez, consejero de Ciencia, Innovación y Empleo del Principado de Asturias. Estos apoyos subrayan la relevancia de la Fagoteca One Health en el contexto de la ciencia española, elevando su perfil en el ámbito de la investigación internacional.

Por su parte, Eduardo Estrada Alonso, codirector de la Cátedra Fundación Ramón Areces de Distribución Comercial, enfatizó la obligación de abordar el crecimiento de la resistencia a los antibióticos, un desafío crucial para la medicina contemporánea. La Fundación se siente orgullosa de participar en esta cruzada científica que redefine el futuro de la salud pública.

La Fagoteca One Health se organiza a través de cuatro sedes interconectadas en Asturias, cada una aportando su especialización en la investigación y el desarrollo de soluciones en bio-sanidad y ecología. Este esfuerzo multidisciplinario se inserta dentro del Plan Biomed del CSIC, que busca posicionar a España como líder en investigaciones biomédicas y de salud pública.

La emergencia de la resistencia a los antimicrobianos es alarmante, con estudios que indican que esta causa ha llevado a 1,27 millones de defunciones en 2019, cifra que podría alcanzar los 10 millones anuales para el 2050 si no se implementan medidas efectivas y urgentes.

En este contexto, la creación de colecciones de fagos se presenta como una solución vital, facilitando el acceso a estos virus para investigadores y empresas, proporcionando así nuevas herramientas necesarias para combatir las bacterias en diversas condiciones y entornos. La urgencia de encontrar alternativas a los antibióticos es más crítica que nunca en la lucha por preservar la salud pública global.