OVIEDO, 16 de enero. En un esfuerzo por salvaguardar uno de los emblemas del patrimonio histórico de Asturias, la Consejería de Cultura, Política Llingüística y Deporte ha iniciado obras de conservación en la icónica fuente de La Foncalada, con una inversión que asciende a 79.376 euros. Este proyecto busca detener el deterioro de la monumento y garantizar su adecuada preservación para las futuras generaciones.
La intervención ha sido adjudicada a la empresa Construcciones Martínez Monasterio S.L. y la restauradora Marta Luisa Corrada Solares, quienes tendrán un plazo de tres meses para llevar a cabo el proyecto diseñado por el arquitecto Román Villasana. Este trabajo representa un compromiso con la conservación de la rica herencia cultural de la región.
El director general de Patrimonio Cultural, Pablo León, se hizo presente en el inicio de las labores, que marcan un avance en la protección de este significativo bien cultural asturiano. La Foncalada no solo es un monumento, sino una parte esencial de la historia local que merece ser preservada adecuadamente.
Las primeras fases de la restauración incluyen una limpieza exhaustiva destinada a eliminar depósitos de suciedad, costras, pintura y organismos que dañan la estructura, todo ello sin comprometer los materiales originales del monumento. Posteriormente, se procederá a la consolidación de la estructura, sustituyendo partes deterioradas con materiales de propiedades similares, como morteros y piedras.
El propósito fundamental de esta obra es asegurar la estabilidad del monumento, su impermeabilidad y durabilidad, mientras se mantienen intactas sus características originales, usando técnicas de conservación reconocidas por su efectividad en el ámbito patrimonial.
De acuerdo con la información proporcionada por el Gobierno asturiano, La Foncalada es el único edificio civil de acceso público que se conserva de la monarquía asturiana. Originalmente, su construcción estaba relacionada con el aprovechamiento del agua, que poseía además un posible uso terapéutico, siguiendo las tradiciones heredadas de la época romana.
Documentos antiguos, que datan de los siglos XI y XII, mencionan a La Foncalada como 'fontem calatam' o 'fonte incalata', términos que se vinculan con el verbo latino 'calare', es decir, invocar, lo que hace referencia a las inscripciones protectoras que adornan su fachada.
La estructura combina elementos de cantería de alta calidad con simbolismos cristianos, tales como la Cruz de la Victoria y fórmulas epigráficas. Excavaciones realizadas en los años 90 revelaron un complejo sistema hidráulico, que incluía un canal de captación y una piscina amplia, sugiriendo un uso que abarcaba el baño por inmersión, lo que enriquece nuestra comprensión respecto a su propósito inicial.
A lo largo de los siglos, La Foncalada ha experimentado numerosas modificaciones a causa de actividades industriales, sobre todo las relacionadas con la industria del curtido desde el siglo XIII, además de disturbios provocados por inundaciones y reformas urbanas. Su entorno ha cambiado considerablemente, y el monumento se encuentra ahora a un nivel inferior al de las calles que lo rodean, aumentando así su susceptibilidad a problemas de humedad y deterioro biológico.
La Foncalada fue reconocida como Monumento Nacional en 1931 y desde 1998, es parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO, dentro del conjunto que incluye los Monumentos de Oviedo y del Reino de Asturias, lo que subraya su relevancia cultural y necesita protección continua.
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